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Francisco Carrión

HISTORIAS

Adiós, amigo Ulises

In Memoriam. Ulises Canales

Te conocí una mañana de enero a las puertas del edificio de la radiotelevisión pública egipcia. Habías llegado el primero a Maspero. Allí estabas tú, apostado frente a la corniche. Esperabas el autobús que debía trasladarnos a Ismailia, a una rueda de prensa de la Autoridad del Canal de Suez. Ulises, por aquel entonces corresponsal de Prensa Latina en El Cairo, fue uno de los primeros periodistas que conocí a mi llegada a Egipto. Yo era un recién llegado becario de la agencia Efe. La amistad fue instantánea. Aquel día, con el fogonazo de las moles abriéndose paso por el horizonte, Ulises fue mi guía. A partir de entonces, mi amigo.

Recuerdo la fascinación que transmitía cuando hablaba de su Cuba, que yo había visitado unos años antes. La misma devoción con la que narraba las noticias de su familia, los progresos académicos de su hija, cuando él se trasladó a Beirut y la familia regresó a La Habana. Uno podía estar horas hablando con Ulises, escuchando sus historias de corresponsal por el mundo o reviviendo coberturas juntos. “Qué onda amigo”, solía decirme desde el otro lado de la pantalla, en Beirut, La Habana o cualquiera de los países que transitó en la última época.

Nos vimos hace unos años en Beirut y luego en El Cairo. Le admiraba y quería. Era uno de esos apoyos que siempre están ahí, con la promesa del próximo encuentro. “Prepara la alfombra roja”, me escribiste la última vez que nos encontramos en El Cairo, ese gigante noctámbulo del que tan buenos recuerdos guardabas. Tenía pendiente verte en La Habana. Tú acababas de regresar tras un mes en Argelia. Hace unas semanas compartimos unas risas. Estabas feliz.

Siempre me dejabas caer la invitación de visitar la isla -“un fuerte abrazo desde el Caimán, donde siempre se te espera”, me escribías- y yo siempre te despachaba un “inshalá”. Era uno de los viajes pendientes. Me apetecía descubrir tu ciudad. Hoy he sabido que ya no será posible nuestro próximo encuentro. Que Pancho, como me llamabas socarronamente, no podrá cumplir su palabra. Un accidente masivo ocurrido en la madrugada del domingo en el malecón de La Habana me ha dejado sin amigo. Adiós, Ulises.