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Francisco Carrión

HISTORIAS

“Egipto debe emprender el camino de Lula”

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HAMDIN SABAHI

Líder del Frente de Salvación Nacional

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Sostiene Sabahi que si Gamal Abdel Naser levantara la cabeza, estaría henchido de orgullo. “Siempre repito una de sus frases, el pueblo es el líder. Lo que ha ocurrido en Egipto es una prueba de que estaba en lo cierto”, relata su discípulo. A sus 59 años, este periodista e hijo de campesinos lidera, sin traicionar el ideario filosocialista del mítico general, el Frente de Salvación Nacional, la alianza de liberales e izquierdistas que respaldó el golpe del pasado 3 de julio. Sabahi, que quedó tercero en las elecciones presidenciales del pasado año, se declara admirador de “la experiencia brasileña de Lula”. “Es el camino que Egipto debe emprender. Lula es el modelo más claro porque mejoró la vida de campesinos y obreros sin abrir una batalla contra el sector privado”.

Pregunta.– Los islamistas son los grandes ausentes del Gobierno. ¿Se puede administrar Egipto sin ellos?

Respuesta.– Ahora mismo sí. Es incluso natural formar un gabinete sin su presencia porque los Hermanos Musulmanes permanecen instalados en el estado de la negación. No respetan la voluntad popular de derrocar a Mursi. Fueron invitados a participar en el Gobierno pero lo rechazaron. Estoy seguro de que modificarán su posición y acabarán admitiendo que han perdido. Si lo hacen, podrán participar en la vida política igual que el resto.

P.– Y si deciden mantener el pulso en la calle…

R.– La Hermandad tiene dos opciones: participar en las próximas elecciones y lograr la cuota de poder que los votos le proporcionen o aislarse y regresar a las actividades clandestinas. El segundo escenario sería muy perjudicial para ellos y para el resto de la sociedad. Confío en que opten por la primera alternativa.

P.– El ex presidente Mohamed Mursi sigue retenido e incomunicado. ¿Cuál debe ser su destino?

R.– La vía adecuada es garantizarle un juicio justo. Tiene muchas causas pendientes. Todos los revolucionarios presentan contra Mursi la misma acusación que contra Mubarak o la junta militar (que gobernó el país hasta junio de 2012): el asesinato de manifestantes pacíficos. Hay más de 100 mártires en el mandato de Mursi. Es el principal cargo.

P.– La caída de Mursi ha desatado furor hacia el líder de las fuerzas armadas Abdelfatah al Sisi. ¿Teme que el ejército secuestre el cambio?

R.– El poder pertenece al pueblo. El papel de nuestro ejército es muy diferente al de otros países. Ha dado grandes líderes como Ahmed Orabi o Naser. Lo que sucedió el 30 de junio reconcilió al pueblo con el ejército tras la mala administración de la junta militar. Además, se ha evitado que los militares regresen al poder. No quieren gobernar el país y es mejor para todos que cumplan su función sin interferir en política.

P.– Con las elecciones en el horizonte de 2014, ¿concurrirá unido el Frente de Salvación Nacional?

R.– Sí. Iremos en un único bloque a las dos citas electorales. Tenemos visiones diferentes sobre, por ejemplo, el modelo económico pero debemos consensuar una agenda de justicia social y alcanzar algún tipo de compromiso para los próximos años. Existe la voluntad además de presentar un único candidato presidencial pero no hemos decidido quien será. Si la revolución cuenta con un solo rostro nadie podrá vencerle.

P.– ¿Puede la Hermandad regresar al poder en los próximos comicios?

R.– Tendrá la opción de presentar a sus candidatos pero estoy seguro de que no podrán ganar las presidenciales ni lograr mayoría en el Parlamento. Ahmed Shafik [ex primer ministro de Mubarak] y Mohamed Mursi pertenecen al recuerdo.

P.– ¿Lo sucedido en Egipto cambia el curso de la Primavera Árabe?

R.– Sí. La Primavera Árabe ha dejado al descubierto al islam político. Los islamistas usaron la Primavera para sus propios beneficios y no para los del pueblo o el islam. Lo sucedido es una corrección de la Primavera, que recupera sus objetivos de construir un Estado que sirva a una sociedad libre según los principios del islam pero sin discriminación. Tenemos la oportunidad de repudiar a los falsos islamistas que violan los principios de su religión.

P.– Y, entretanto, la vecina Siria sigue a la deriva…

R.– Necesitamos un régimen democrático en Siria que respete los derechos del pueblo, pero no podemos ser testigos de la conspiración para separarla en pequeños estados. Hay una guerra regional que se libra en suelo sirio en la que muchas partes están poniendo milicias, armas y dinero. Y hay una única víctima, el pueblo sirio. Tenemos que parar este baño de sangre.