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Francisco Carrión

HISTORIAS

El hijo blasfemo de Alá

«No hay más dios que Alá, Abu Islam es el querido de Alá», canturrean sus secuaces cuando el predicador, enfundado en galabiya blanca y bastón en mano, atraviesa el umbral de los tribunales. El reo, que gasta barba luenga y carece de pelos en la lengua, es el primer musulmán cazado por el artículo del Código Penal egipcio que castiga la blasfemia. El delito, penado con la cárcel, fue durante décadas una desgastada patente de corso contra la minoría cristiana copta.

Hasta que el pasado 11 de septiembre Abu Islam se abrió paso entre la multitud arremolinada frente a la embajada estadounidense de El Cairo, se encaramó a una farola cercana y lanzó un sermón blandiendo dos ejemplares de la Biblia. Cuando la voz del clérigo se extinguió entre alaridos de «Alá es grande», las llamas ya arrasaban los pliegos de la copia en inglés. Abu Islam, propietario de dos canales de televisión, despedazó la versión yanqui pero dio orden de proteger el facsímil en árabe, que en señal de «respeto» a sus vecinos coptos sobrevivió al fuego.

«No me arrepiento. Cada acción tiene una reacción. Tenía que haberlo hecho mucho antes de que se burlaran de nuestra religión», declara a EL MUNDO un jeque atrapado en el calvario de la justicia terrenal pero confiado en su absolución. «Yo no comencé esto y no soy el blasfemo», se defiende antes de irse por las ramas. «Lo fundamental del proceso es que puedo explicar que el Corán es el único libro sagrado del mundo», apostilla.

La conversación con su vástago Abu Yusef, acusado igualmente de difamar la fe rival, resulta más esclarecedora: «El nombre de vuestra religión y vuestro Dios no aparece en la Biblia y ni siquiera Jesús era cristiano. ¿Quiénes sois vosotros entonces?».

Padre e hijo son ovejas negras del aquelarre salafista (rigorista) porque, en lugar de limitarse a divulgar la palabra del profeta, consumen sus días viendo la paja en el ojo ajeno. En 2006, tras un presidio, Abu Islam creó una cadena para responder a un sacerdote copto empeñado en obviar la viga propia.

El invento catódico, que desaparece de las ondas cuando tirita el bolsillo, libra una batalla sin tregua. «Cuando alguien nos ataca, hay que atacar. Ojo por ojo. No me preocupa si no existe final, ¿Acaso debemos recibir sin dar?», pregunta el clérigo. Antes de cada vista, su tropa de fans grita la respuesta a las puertas de la corte: «El islam ya viene, aquí está el islam, aquí».

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[tab title=»LO DICHO Y LO HECHO«]

«No me arrepiento. Tenía que haberlo hecho antes de que se burlaran de nuestra religión»

1952: Nace en Damietta, a 200 km. al norte de la capital de Egipto. 1985: Se licencia en Periodismo por la Universidad de El Cairo. 2006: Funda la televisión salafista por satélite ‘Al Umma’. 2012: El 11 de septiembre, quema un ejemplar de la Biblia delante de la embajada de EEUU. 2012: Es juzgado por insultar al cristianismo.

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