Warning: include(): Unable to allocate memory for pool. in /var/www/vhost/franciscocarrionmolina.es/home/html/web/wp-includes/template-loader.php on line 74 ‘Es mejor morir que soportar esta humillación’ – Francisco Carrión instagram arrow-down
Francisco Carrión

HISTORIAS

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‘Es mejor morir que soportar esta humillación’

  • La emigración ilegal de sirios desde la costa mediterránea se ha disparado desde agosto

  • En los últimos meses 946 sirios han sido detenidos cuando trataban de huir del país

Mohamed escapó hace año y medio de las ruinas de su Homs natal. Con mujer, hija y un par de maletas, viajó hasta Jordania y de allí a Argelia. Huyendo de la guerra, acabó en El Cairo. En el distrito de Giza, en su laberinto de calles sin asfaltar e interminables hileras de pisos, arrendó un local y abrió una pequeña fábrica de queso trenzado. El negocio daba lo justo para subsistir pero el viraje político que imprimió el golpe de Estado del 3 de julio arruinó las ganancias y reavivó los propósitos de huida.

“Si no fuera por la fábrica, me marcharía. Los refugiados sirios tenemos miedo hasta de caminar por la calle. Nos acusan de colaborar con los Hermanos Musulmanes”, relata a EL MUNDO el comerciante. El derrocamiento de Mohamed Mursi ha alentado unarepentina y brutal ola de xenofobia contra los sirios. Se calcula que desde que el conflicto sirio comenzó en 2011 unos 400.000 refugiados se han establecido en la tierra de los faraones.

A diferencia de los campamentos de refugiados de Turquía, Jordania e Irak -donde viven cerca de dos millones de sirios-, Egipto trató como compatriotas a los desplazados por la guerra civil. El gobierno islamista les proporcionó atención médica y educación gratuitas y las asociaciones de caridad costearon los gatos de vivienda a las familias menos pudientes.

De la hospitalidad a la persecución

Con ahorros y ayudas estatales, jóvenes como Husein abrieron restaurantes de gastronomía siria por toda la ciudad. “Alquilé la tienda a un egipcio y conseguí la licencia con facilidad”, cuenta el empresario de 27 años. “Ahora todo ha cambiado y estoy pensando en cerrar y regresar a casa. Hace unos días me encontré con un partidario y un detractor de Mursi. El primero decía que los sirios eramos sus hermanos y el otro gritaba que solo veníamos a quitarles su comida. Es mejor morir en casa que soportar esta humillación”.

Desde la asonada, las nuevas autoridades han aplicado el puño de hierro con detenciones y deportaciones y los canales de televisión han espoleado el odio. “Hay un creciente nivel de xenofobia. Dicen que los sirios fueron pagados para participar en protestas de la Hermandad y se están registrando detenciones continuadas”, reconoce a este diario la investigadora de Human Rights Watch Tirana Hasan.

“La hospitalidad ha sido reemplazada repentinamente por la desconfianza y el resentimiento. Han aumentado las amenazas verbales, las agresiones físicas, las detenciones y las deportaciones”, denuncian desde la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en El Cairo. En la diana y sin esperanza, la emigración ilegal se ha convertido para muchos en la única escapatoria.

La fallida huida en barco de Hasan

“Los sirios que luchan cada día por sobrevivir están optando por salir en barco hacia Italia y otros países europeos”, indica Wissam Alnajjar, coordinador del centro de asistencia a refugiados sirios en una ciudad próxima a la capital. Una tragedia que el abogado Hasan Mazen ha vivido en primera persona. “Cuando se ha perdido todo, se está preparado para perder la vida buscando un futuro”, dice a este diario Mazen desde la comisaría de policía de Alejandría donde permanece detenido.

Vive en el cuartel desde la mañana que la guardia costera interceptó el barco en el que trataba de escapar de Egipto. “Llegué a un acuerdo con los contrabandistas y les pagué 2.500 dólares (unos 1.800 euros) por el pasaje”, cuenta por teléfono. A la hora acordada una pequeña embarcación le recogió con la promesa de dejarle frente a la castigada costa italiana. “A bordo había unas 300 personas pero no piense que era gente de clase social baja. Había jueces, profesores de universidad o empresarios”, evoca. La travesía, sin embargo, malgastó todas las esperanzas media hora después de zarpar. “La policía nos localizó. El capitán no contestó a las llamadas de los agentes y terminaron abriendo fuego. Dos compañeros, un hombre y una mujer, murieron”.

En lo que va de año 63 barcos con sirios procedentes de Egipto han alcanzado Italia. Hasta finales de septiembre, más de 7.500 sirios y palestinas habían completado el periplo. El año pasado, en cambio, la cifra apenas llegó a los 350 almas, según datos de ACNUR. En los últimos meses 946 sirios han sido detenidos cuando trataban de abandonar ilegalmente el país. El sino de los capturados resulta sombrío: 146 han sido deportados -entre ellos 46 menores de edad- y 724 siguen detenidos.

Detenciones y deportaciones, la nueva política

La política migratoria de las nuevas autoridades egipcias ha alarmado a organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, que acusa a El Cairo de burlarse de los tratados internacionales y obligar a los refugiados a “poner sus vidas en manos de contrabandistas”. “Centenares de sirios han sido detenidos, incluidos algunos niños. Cuando son liberados, las autoridades les trasladan hasta el aeropuerto y les deportan a Siria u otros países vecinos”, señala Alnajjar.

Egipto y Siria, que establecieron entre 1958 y 1961 la fallida República Árabe Unida patrocinada por Gamal Abdel Naser, mantenían desde entonces una política de “puertas abiertas” ahora liquidada. El gobierno ha endurecido los trámites para otorgar visado a los sirios o renovar su residencia.

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‘Vivimos una vida que no es humana. Hasta los que fueron un día nuestros amigos egipcios nos han abandonado’

 

[/pullquote]A pesar de las denuncias, el reguero de salidas no cesa. A mediados de octubre un maltrecho barco con 254 sirios y egipcios hacinados en su interior fue rescatado a 150 millas al sureste de Sicilia, convertida en nuevo destino de la inmigración que llama a las puertas del viejo continente. El 10 de octubre doce personas murieron ahogadas poco después de partir de Alejandría.

Entre las víctimas del naufragio, había tres hermanas palestinas que habían crecido en Siria y que la contienda -con 120.000 muertos- había traído hasta Egipto. El Mediterráneo se tragó el porvenir de Sama, Julia y Haya -de 8, 6 y 5 años respectivamente-. Ajenos al drama, los traficantes mantienen su lucrativo negocio. “Los sirios están siendo estafados por algunos egipcios que les prometen llevarles hasta Europa. En la mayoría de los casos acaban detenidos durante semanas o son deportados”, explica a este diario Nizar Jarrat, un empresario sirio afincado en El Cairo.

“Nadie sabe quien es el cabecilla de los contrabandistas pero su gente se mueve entre los sirios ofreciendo el viaje. Cuando pagas el precio pactado, te llevan a una casa y allí esperas la orden para salir al puerto y tomar el barco”, apunta Hasan, dispuesto a repetir el viaje. “Vivimos una vida que no es humana. Hasta los que fueron un día nuestros amigos egipcios nos han abandonado”.

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